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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador

   
   
 

LatinPress. 31 /12/ 2015. Ecuador

   

Arma económico-política.

 

Es innegable que el petróleo, además de ser la principal fuente energética que alimenta los procesos productivos en todo el planeta, siempre ha sido visto como arma económica en el escenario de la geopolítica. El derrumbe de los precios internacionales del petróleo ha erosionado las finanzas públicas de importantes productores y exportadores de crudo, a la vez que se ha transformado en un fenómeno económico generador de protestas sociales y políticas persistentes en países donde sus ventas constituyen una fuente fundamental para la captación de divisas.

 

La abrupta caída del crudo (que en junio de 2014 llegó a venderse en 115 dólares, pero que en el presente, se ha situado por debajo de los 40 dólares el barril) hizo saltar las alarmas en la economía de los países, cuyo principal producto de exportación es el “oro negro”.

 

Teóricamente, el abaratamiento del petróleo debería ser una palanca impulsora de la recuperación de la economía mundial, que todavía no logra superar los efectos adversos de la Gran Recesión (2008-2009), toda vez que de esa manera se reducen los costos de los bienes y servicios que se producen tanto en las economías industrializadas como en las subdesarrolladas.

 

La caída en picada de los precios del petróleo puede ser utilizada como un arma económico-política por países que cuentan con una gran dotación de reservas energéticas. Me refiero, puntualmente, a los Estados Unidos de América.

 

EE.UU. se ha convertido en el principal productor petrolero del mundo, dejando atrás a Rusia y Arabia Saudita gracias a la aplicación de la tecnología de fracking, procedimiento que facilita la extracción del crudo y de gas, a través de fracturas provocadas en la roca por medios hidráulicos y químicos.

 

El fracking ha colocado a la tierra del Tío Sam, en la cima de la producción mundial de petróleo al extraer 11,6 millones de barriles por día durante el 2014, cifra que podría ser superada al concluir este año. Además, la primera potencia económica del orbe marcha hacia la autosuficiencia energética, toda vez que con esa producción satisface el 90% de su demanda interna.

 

Estados Unidos aumenta la producción y la acumulación de reservas de crudo dentro de su geografía nacional. En efecto, unos 700 millones de barriles se encuentran almacenados en una red subterránea de 13 cañerías integrando la llamada Reserva Estratégica de Petróleo, la cual es un componente de la política exterior norteamericana.

 

Hay quienes sostienen que esas enormes reservas petroleras de EE.UU., podrían ser utilizadas en cualquier momento como un “arma económica de destrucción masiva” para deprimir aún más los precios del crudo.

 

En efecto, si los precios del petróleo siguen su tendencia a la baja y se estabilizan en la franja de los 30-40 dólares el barril durante el 2016, entonces estaríamos en presencia de un escenario difícil para el desempeño económico de los países productores y exportadores de este hidrocarburo, con todas sus implicaciones socio-políticas. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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