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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 23 / 7 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Presencia de Simón Bolívar.

 

Tenemos en Bolívar el espíritu de un hombre (extra) ordinario que nos anima a mirar en nuestro interior, a reconsiderar las cosas que damos por sentadas y a meditar sobre el legado que dejamos atrás.

Me imagino estar con Bolívar, comiendo con él, viéndole hacer campaña, oyéndole pensar en voz alta, conocer los diferentes aspectos de este complejo ser humano y captar toda su sabiduría: porqué debemos mantener cerca a los enemigos; porqué el coraje es algo más que la ausencia de miedo; lo importante que es para todos hablar algo alejado del mundo que nos reporta alegría.

Sus primeros años como luchador por la libertad y sus batallas que no lograron quebrarle el ánimo. Analizando su vida, su comportamiento, me hace reflexionar en que no me atrae la representación clásica de la Justicia como una estatua vendada y una balanza en la mano. Prefiero la justicia combatiente de los santos y de los héroes, la que con ojos alerta y acompañada del amor, está dispuesta a recorrer el mundo como una diosa viva; no la que espera en un trono a que lleguen los oprimidos a suplicarle, sino la que sale a buscarlos. Y puesto que esa fue la justicia en que creyó Bolívar, de acuerdo con ella es como debe juzgársele; no en la balanza de la estatua impasible.

Sus escritos nos lo muestran siempre tratando de descifrar el destino nacional, armado del sentir y del pensar de los más esclarecidos pensadores de su época; lo que renueva constantemente su fe en la consolidación de una sociedad civil criolla, nunca antimilitarista sino anti caudillista, puesto que, desde su tiempo histórico ha consignado que muchos de nuestros hombres de armas podrían incluirse en la tradición de la sociedad civil, y muchos hombres civiles en la corriente defensora del orden regimentado, no por la paz, sino por el jefe.

¿Realmente entendemos quién es Simón Bolívar, lo que representa y el papel que ha desempeñado en la vida Republicana?

Pero algún día lo sabremos. Sabremos quién es, lo que hizo, y que forma parte de lo que nos une como sociedad democrática. Sabremos que tenemos un vínculo especial que nos une a esa histórica figura heroica, y a los valores por los que abogó: Moral y Luces.

Deseo fervientemente que eso nos haga mejores personas, mejores ciudadanos y que de alguna manera tratemos de corresponder y honrar su legado.

De una manera amplia, Bolívar quiso que hubiese un vínculo estrecho entre su vida, sus valores, sus logros y todos los que viesen detrás de él.

Por único que pueda ser, él nos dice que forma parte de una larga cadena de liderazgo, un continuo de aquellos que nos precedieron y los que nos sucederán, una cadena grande y poderosa formada por aquellos que luchan por ampliar la libertad humana. Bolívar nos conmueve porque es el ejemplo “moderno” del arquetipo del héroe, el hombre que “surge de no se sabe dónde”, asume desafíos de gran trascendencia, sufre grandes tribulaciones y tragedias y casi fracasa, pero luego resucita y logra la armonía; al menos por un tiempo. Tiene muchas contradicciones, pero pocas hipocresías. Claro que eso no significa que no pueda decepcionarnos, e incluso, a veces, parece un poco “mezquino”.

Tiene apetitos humanos y no los esconde, aunque procura refrenarlos. Es grande porque ha triunfado sobre sus defectos, no porque no los tenga. No es saludable que la gente piense que Bolívar era un mesías. Si lo hacen, solo cabe la decepción.

Tenemos que saber que los líderes son de “carne y hueso”, que son humanos, “demasiado humanos”.

Que piensen que fue un héroe, está bien, pero no una leyenda. Pero héroe o no, Bolívar, no fue un ángel.

Tomó muchas decisiones difíciles en su vida, decisiones que pueden haber sido erróneas o injustas, decisiones que dañaron e hirieron a personas, que incluso les costó la vida.

Al mismo tiempo, nos enseña que tomar decisiones difíciles no tiene por qué suponer violar principios fundamentales.

Que un objetivo noble no debe perseguirse con medios innobles: prácticos, sí; corruptos no. En el fondo, Bolívar no quería prometer demasiado y no poder cumplirlo, lo que es la perdición para un líder y, desde luego, para un mesías.

A los que dicen que todo ocurre por una razón, puedo responder que nosotros somos la razón y que nosotros somos los que hacemos que las cosas sucedan.

No existe ningún destino que determine nuestro final; somos nosotros quienes lo determinamos.

 

(0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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