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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 7 / 5 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Sigmund Freud, gigante intelectual del siglo XX.

 

6 de mayo, natalicio de Sigmund Freud (1856-1939). Nació en Freiberg (Alemania). Quizás su contribución más importante sea el haber establecido una conexión entre las perturbaciones de la personalidad y el inconsciente. 

El edificio que Freud construyó: El inconsciente representa las “bases” o el “sótano”; el consciente, “el piso principal” en donde vivimos y transcurren nuestros ocios; y el subconsciente (algunas veces llamado “el censor moral”) “el ático”. Ahora bien, es lógico presumir que el sótano nunca está limpio ni en orden como el departamento de arriba. 

En la mayoría de las casas el sótano viene a ser el lugar de almacenamiento de las cosas raras e inútiles y, al mismo tiempo, el lugar del sistema de calefacción del edificio. El inconsciente es la despensa de nuestros impulsos primitivos.

A veces se vale de excusas (tales como una mala herencia, pobreza, impedimentos físicos, frustraciones sentimentales, etc.) para justificar sus manifestaciones ante nosotros. La mayor parte de las tendencias destructivas hállense encerradas en estos “cimientos” de nuestras mentes. Cuando entornamos la puerta del sótano y dejamos escapar a uno de estos impulsos-cautivos, la sociedad sufre las consecuencias.

Alguien es asesinado, hay un robo, un chisme, o es violada alguna muchacha. No siempre acontecen cosas tan graves. La mayoría de nosotros no somos tan temerarios como para permitir a nuestros impulsos desbocados alcanzar manifestaciones tan libres. En lugar de ello solemos reprimir los deseos que son socialmente objetables.

No obstante, cuando la lucha para reprimirlos se hace demasiado grande, hasta el punto de que estos impulsos dificultosos amenazan romper el lazo que les sujeta, nos convertimos en enfermos psíquicos. Los síntomas neuróticos (dolor de cabeza, indigestión, insomnio, etc.) vienen a nuestro rescate, actuando como una defensa contra el mal que íbamos a hacer. Por ejemplo en algunos pacientes el temor a la locura es el miedo disfrazado a cometer alguna acción antisocial. Su termostato sexual:

El instinto sexual, presente en todos los seres humanos, está representado por el horno, que también se halla en los “cimientos”.  La energía sexual, igual que el calor, podemos regularla con un termostato. Algunos sujetos nunca aprenden a regular su termostato sexual (lo que Freud llama la libido o el hambre sexual) a una temperatura “normal”.

Como resultado de ello dejan que se apague el fuego y que venga el frío; no se sienten cómodos a causa del demasiado calor o bien, por descuido o abuso de alguna clase, se arriesgan a una “explosión” de la caldera. Ello explica a cuanta desdicha puede conducirnos el no saber comprender la naturaleza de  nuestros impulsos sexuales. Todos tenemos doble personalidad: Ciertos sujetos consideran que penetrar en el inconsciente es lo mismo que comer de la fruta del árbol prohibido de la vida.

Pero Freud, después de 40 años de experiencias, se armó de valor, para morder la manzana del conocimiento, y llegó a la conclusión de que todos poseemos doble personalidad. Admitió francamente, que existen un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde dentro de todos nosotros, que la conducta se halla determinada por la capacidad que tengamos de mantener un compromiso saludable entre estas fuerzas opuestas dentro de nosotros: el inconsciente (que siempre está demandando la satisfacción de nuestros deseos egoístas) y el consciente moral (que restringe y disciplina los impulsos dañinos).

Los sujetos mentalmente  sanos no dan la espalda al inconsciente ni se permiten tampoco “meter el pulgar en la nariz” de su conciencia. Han aprendido a no asustarse de los pensamientos malévolos.

Tampoco reprimen ni manifiestan abiertamente sus deseos turbadores, sino que han aprendido a dominarlos analizándolos y comprendiéndolos.

Es el surgimiento, algunas veces arriba y otras abajo de los instintos buenos o nocivos del hombre el determinante de las fluctuaciones de la conducta individual y social. Ello explica por qué la historia repite sus ciclos de guerra y de paz.

Freud se inspiró sin duda, en el concepto de que el hombre civilizado no aprenderá a vivir juiciosamente hasta adquirir la capacidad de comprender cómo funciona su mente. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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