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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 11 / 12 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Psicología de la sumisión.

 

Quien de mano ajena come el pan, come a la hora que se lo dan. (Refranero Español).


El muy citado párrafo del Discurso de Angostura en el que Simón Bolívar denuncia el peligro de la reelección indefinida y la continuidad del poder, de un mandatario o partido político, es un anticipo de Psicología Política Venezolana, un primer análisis de Psicología de la sumisión: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo(o partido político) frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Nada es tan peligroso como dejar largo tiempo en un mismo ciudadano, o partido político, el Poder.

El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía. Nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo Magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Simón Bolívar (1981). Discurso de Angostura (1819), en “Escritos Políticos”, p.95. Seguidor de la tradición liberal y de las teorías clásicas sobre el buen gobierno, El Libertador no sólo alertó sobre las consecuencias de la concentración del poder y la necesidad de fragmentarlo y distribuirlo en instancias independientes, sino que señaló la terrible docilidad de la población que soporta el autoritarismo.

La Psicohistoria venezolana del siglo XIX y su repetición (Compulsión a la repetición), a finales del siglo xx y comienzos del XXI, no han hecho más que confirmar la precisión de la intuición del Libertador.

En 1848 la multitud aclamó a José Tadeo Monagas y sancionó el asalto al Congreso, una Asamblea que desde entonces permaneció sumisa al Presidente, convertida en indigno eco de su voz.

A lo largo de dos siglos la población venezolana siempre ha encontrado formas de justificar su obediencia y adhesión a los caudillos. Los gobiernos autocráticos de José Antonio Páez, José Tadeo Monagas, Antonio Guzmán Blanco, Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez y Hugo Chávez, no son simples productos de la ambición de mando de individualidades aisladas, sino manifestaciones perversas de pulsiones inconscientes en todos nosotros.

Si el progresivo aumento del bienestar material y los grandes logros de la civilización occidental han estado asociados a la autonomía y valor del individuo, a la delimitación de un espacio de libertades, derechos protegidos del poder de los reyes y caudillos y de la injerencia del Estado, ¿por qué la sociedad venezolana, bajo el espejismo de la “igualdad y la libertad”, ha propiciado la dependencia del Estado y el debilitamiento del ciudadano autónomo para convertirlo en súbdito?

En Psicología Política se ha determinado que el “buen político”, como en ajedrez, abandona, al saber que no puede ganar.

El “mal político” sigue jugando porque no puede prever las jugadas siguientes y tiene todavía esperanzas, y continúa, y no se ahorra el amargo final, cuando ve a su “rey” verdaderamente en jaque mate, que no puede mover ya, y que tiene que admitir su derrota.

¿Qué significa esto aplicándolo a la situación social en nuestro país, a la vida de cada uno de nosotros? Hoy sabemos, con la Psicología política, que la obediencia y la sumisión son sólo una cara del poder, porque sin la conformidad y el consentimiento de los subordinados el poder se derrumba. La relación entre el mando y la obediencia es recíproca.

El jerarca influye en el subordinado, quien a su vez hace posible y determina al superior. Aún el propio subordinado tiene responsabilidad en los modos de conformación que rechaza. Si no hay acatamiento, si no hay quien obedezca, no hay mando.

En nuestro país un fenómeno complejo con muy diversas caras y formas de expresión es la conformidad y la sumisión política. Pueden ser conscientes o inconscientes, voluntarias o involuntarias, pero por lo general muestran todos sus rostros a la vez. Así como el respeto y la obediencia son indispensables para el funcionamiento de cualquier conglomerado social, la independencia interior es imprescindible para ponerle fin a los efectos psicopatológicos de la conducta de sometimiento.

Comer de la mano del Estado nos obliga a bailar al son de los desvaríos de quienes lo representan. El primer paso ser libres es que cada cual pueda sustentarse por sí mismo, y desarrollar perspicacia psicológica para descubrir la verdad y la mentira política. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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