LATINPRESS.es © Periodismo de verdad, verdad.
Marbella, España.
Año 5. Marzo 2011 – Agosto 2016.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina.


     
 

 

   

Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 1 /08 / 2016. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Francisco de Miranda. La Madrugada Triste.

 

Es muy poco probable que quien esté leyendo este breve ensayo desconozca la vida de Francisco de Miranda, o “Pancho”, como le decía su familia, uno de los hombres más preclaros que ha salido de nuestra hermosa tierra, y un verdadero personaje universal.

Sostengo la observación, basada en los hechos, de que es imposible entender la Historia sin el apoyo del psicólogo.

En aquella “madrugada triste”, en medio de una gritería, se dirigieron a la habitación de Miranda y lo apresaron.

Fue cuando Miranda   pronunció sus tristes, proféticas y célebres palabras “Bochinche, bochinche; esta gente (los venezolanos) no sabe hacer sino bochinche”. Por último lo mandaron a Cádiz donde rindió la vida aquel hombre egregio.

Miranda, preso, olvidado del mundo, con ideas conflictivas, sometido a un constante estrés psicológico y físico, víctima del más falaz de los engaños, lejos de todo lo que le pertenecía, pero siempre soñando y esperando “la trágica hora sin regreso”, pero antes, regresar a su país, en retornar al combate y darse a la tarea creadora de su América, a la creación del Nuevo Mundo Americano, su preciada Colombeia.

Como psicólogo, me imagino que por su mente pasó todo, como si fuera una trama cinematográfica: las traiciones, producto de los tristemente célebres “Bochinches”, y las prisiones, los grilletes, el amargo esperar, el trajinar de prisión en prisión, y que pese a estas humillaciones no se doblegó, hasta su destino fatal en La Carraca.

Cuatro años de larga e insufrible agonía que llegan a su fin en aquella hora de la alta madrugada. Agonizando exclama: “Capellán, déjeme usted morir en paz”.

Agonizante, en Cádiz, permanece con los ojos abiertos en busca de aire y sosiego, su mirada serena como escrutando a más allá de los límites de la prisión, como si el universo también agonizara entristecido.

Pero nada terminó allí. Se engañaban sus detractores y carceleros. Se les había “escapado” el “peligroso reo de Estado”.

El sol naciente iba a resplandecer más allá de las ásperas paredes de la prisión al vasto Atlántico hasta alcanzar los llanos, ríos y montañas del Nuevo Mundo, de su Colombeia ideal, donde ondeaba su bandera, donde veinte naciones le mirarían con veneración como el iniciador y precursor de su libertad.

Muere así, “el primer venezolano universal”, el precursor de la Independencia Hispanoamericana y “el criollo más culto de su tiempo”.

Mientras, “Venezuela llora por el dolor de no haber podido hallar los restos del General Miranda”. Y “América espera”. Miranda es desterrado de la esfera del poder libertador sudamericano y su destino se convierte en el lado oscuro de la utopía bolivariana.

Miranda vive su agonía desde una Capitulación asumida y desde una pregunta devastadora: ¿cómo vivir la transfiguración del “nudo gordiano” de la libertad, acaecida en un poder que paulatinamente va perdiendo sus elementos fundadores?

Debemos ir en busca de la imagen que pueda precisar el drama de Francisco de Miranda. Baja al subsuelo del romanticismo americano en sus aciagos “días venezolanos” y el Libertador se encarga también de configurar su tragedia, mientras el calabozo se erige como emblema final de su errante figura.

Sea lo que fuere, a dos centurias de “la madrugada triste”, como la llamó Picón Salas, queda el recuerdo aciago del momento de La Guaira, cuando es despachado hacia el exilio y la muerte “el más universal de los americanos”. La historia se parte en dos. Queda atrás nuestra obra constitucional de civilidad y la secuestra “el gendarme necesario”.

Así, nos hemos inclinado a ver el recuento de nuestro pretérito como anuncio y vaticinio del porvenir.

Siempre me he preguntado qué posición hubiesen podido tomar Andrés Bello y Simón Rodríguez ante la entrega de Miranda a los realistas. Venezuela está herida en el corazón. 04145541014    delucabartolomeo@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
© Latinpress, Boletín semanal, Noticias en España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies