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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 21 / 8 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Más psicología y menos política.

 

APRENDER A VALORAR junto con los aspectos económicos, sociales y políticos, otros dependientes de la satisfacción o frustración de necesidades específicamente humanas; es decir, los afectos, las angustias y el carácter de las personas.

Los políticos deben convencerse de que para practicar “un buen gobierno” es indispensable no perder de vista que el modo peculiar como cada individuo se enfrenta a las contingencias de su vida es un factor determinante del progreso y desarrollo de las naciones.

Sin embargo, la experiencia nos ha mostrado que ni políticos ni gobernantes se percatan de la importancia de este tema.

El gobierno debería estar capacitado para manejar conceptualmente “lo psicológico” con la misma “destreza” con que maneja los aspectos económicos, sociales y políticos.

Esto presupone entrenamiento en Psicología Social, Psicología Política, Psicología Comunitaria, Psicología Moral, para valorar sus posibilidades y sus limitaciones. Este artículo-ensayo, dirigido a los políticos que ya se han percatado que el desconocimiento de la Psicología es de consecuencias deplorables para la práctica del “buen gobierno”, representa una importante aportación en esa dirección.

Dejando a un lado aquellas áreas que carecen de suficiente interés político o son de la exclusiva incumbencia del especialista, se debe presentar en forma suficientemente penetrante, aunque no innecesariamente extensa, los datos empíricos útiles y los conceptos más válidos que la Psicología puede, en el momento actual de su desarrollo, aportar a la práctica de un “buen gobierno”.

Parto del criterio que la enseñanza de “psicología para políticos” debe tener un carácter didáctico-vivencial, es decir, que el buen maestro ha de lograr que el político se considere a sí mismo como el objeto más accesible al análisis psicológico y debe estimularlo a que aplique los conocimientos al análisis de sus propias reacciones psicofisiológicas y a la identificación de los elementos inconscientes subyacentes a su conducta.

Pero el ansia de “amontonar” poder político y dinero, nos hace esclavos de estas necesidades. He aquí por qué el gobernante “no tiene tiempo” para pensar en la psicología.

Esto los embaraza, los turba y no les deja discernir claramente. Y el gobernante que no se conozca a sí mismo, a través del análisis psicológico, no podrá jamás conocer, entender, comprender y guiar al pueblo al cual debe servir.

He aquí lo que me parece deberían pensar los auténticos políticos, y el lenguaje que deben usar entre sí. ¿No sería una cosa ridícula, que después de haber gastado un hombre toda su vida en prepararse para gobernar, se indigne y se aterre al ver que le llega la hora de analizarse psicológicamente que lo capacitaría para hacer “un buen gobierno”? ¿No sería verdaderamente ridículo?

CREAR UNA ATMÓSFERA DE BUEN ENTENDIMEINTO, pero no con el torpe y calumnioso pensamiento. Se le está atravesando en el camino, como dice la criolla expresión.

¿Cuál debe ser la conducta de una persona culta y civilizada en un caso como éste? ¿Cuál debe ser la conducta de una persona que ha expresado siempre y a cada momento su reprobación contra todo lo que sea violencia y arbitrariedad? ¿Cuál debe ser la conducta de una persona que, no sólo se jacta de ser culta, sino que se ha impuesto la misión de “educar y civilizar”?

La respuesta es obvia: dar una demostración real y práctica de la sinceridad de sus propósitos. Pero no, no es la palabra culta y orientadora la que deja oír, sino la reacción agresiva y violenta, que elimina toda posibilidad de entendimiento, al no encontrar en sí misma fuerza suficiente para refrenar sus impulsos.

EL BUEN GOBERNANTE  debe percatarse que el ciudadano es una persona que vive en relación recíproca con otros individuos, que es parte activa del proceso social y cultural, y que intenta resolver del mejor modo que le es posible los problemas de su existencia.

Ya que ninguna sociedad puede ser próspera ni feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables.

Esta idea no ha sido aún suficientemente captada por nuestros gobernantes. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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