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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 4 / 9 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Temblores en Venezuela.

 

Si se opone la naturaleza a nuestros designios, lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca. Simón Bolívar.

La frase de este comentario es una de las más sublimes que se hayan pronunciado en el mundo. Parece desprendida de los labios de Esquilo, dialogando con las fuerzas de la naturaleza. El hecho ocurre en la Plaza de San Jacinto de Caracas, el 26 de marzo de 1812.

A las 4 de la tarde un violento y horrible terremoto sacude la ciudad derribando templos y casas. Los caraqueños que a esa hora asistían a los oficios de Semana Santa quedaron aplastados bajo los escombros. Hubo más de 10.000 muertos en la ciudad.

Las gentes poseídas de pánico, unas rezaban, otras corrían, otras se arrodillaban en las calles, pidiendo misericordia al cielo. Hubo frailes que predicaban a la multitud aterrorizada y le decían que aquel terremoto “era el azote de un Dios irritado contra los que habían desconocido al más virtuoso de los monarcas, Fernando VII, el ungido del Señor”.

Bolívar, que se hallaba entre la turba, desenvainó la espada y amenazando de muerte a uno de los predicadores realistas, le obligó a bajar de una mesa que le servía de púlpito. Y subiendo él sobre las ruinas, increpó y apostrofó a la naturaleza. “Si se opone la naturaleza a nuestros designios, lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca”.

El terremoto fue un terrible golpe para la primera República. Los frailes realistas aprovecharon la oportunidad contra los patriotas a quienes acusaban de haber provocado la ira de Dios.

El Ejecutivo tuvo que intervenir y obligar a los predicadores a que enseñasen al pueblo  que un terremoto es un fenómeno tan natural como el llover, el nevar, el centellear y que no tiene ninguna conexión con los sistemas y reformas políticas de Venezuela. Las palabras de Bolívar fueron interpretadas como impías y blasfemas, confundiendo a Dios con la naturaleza.

Por esta increpación sublime fue tildado de blasfemo, como tildado de loco por el caso de Casacoima y por el de Pativilca.

El genio siempre piensa, habla y actúa muy distante de los que no son genios. Bolívar expresa su voluntad olímpica de combatir y vencer toda adversidad. La naturaleza no es Dios. Es insensato pensar que Bolívar pretendiese vencer a Dios.

El concepto “naturaleza” tiene diversas significaciones. Significa la esencia de las cosas y significa también el conjunto de seres y cosas de existencia independiente del espíritu.

La naturaleza que Bolívar apostrofó es ese conjunto de factores naturales que se opone a toda grande empresa.

La frase que pronunció fue el programa de toda su vida. Bolívar debe combatir contra la montaña y los llanos, contra los ríos caudalosos, contra las distancias infinitas, contra la resistencia y la ignorancia de los pueblos que quiere redimir, contra las deserciones y los reveses, contra los vejámenes y las calumnias, contra la traición y la envidia.

El Libertador libra otros combates formidables que pasan inadvertidos, como son los combates contra sus terribles pasiones. Él sacrifica sus afectos y comodidades en aras de la Patria. Renuncia a la riqueza que le ofrecieron los pueblos. Debe guardar silencio y ser tolerante frente al ultraje personal para no empeorar las condiciones de la Independencia. La vida es combate y el combate, dice Heráclito, es el padre de todas las cosas. Los temblores y terremotos producen desesperación.

Es un estado de ánimo en que el hombre impulsado por el instinto de conservación se agarra de cualquier cosa para no perecer. En este caso, la inteligencia, que es la que delibera y crea la solución de los problemas, se inhibe. El hombre desesperado no puede elegir los medios que le saquen de la desesperación.

Sin embargo, el hombre, escribe Saint Exupery, se mide con el obstáculo. Estas experiencias nos enseñan el valor y la significación del tiempo. La vida es corta; no sabemos cuándo la perderemos. Un día perdido es irreparable. Se vincula la brevedad de la vida con la incertidumbre de perderla.

Siendo la vida corta, incierta su pérdida e irreparable el tiempo que se va, el que tiene un ideal debe realizarlo. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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