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Año 6. Marzo 2011 – Agosto 2017.


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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 6 / 8 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Luz en La Caverna.

 

Los ídolos caídos que el huracán político va convirtiendo en cenizas. No sabemos dónde, cómo ni cuándo hemos perdido el camino. Nos buscamos y, sin dejar de hablarnos, no nos encontramos. Así no podemos entendernos. Si queremos recuperar el país, debemos “entregar obras”.

Somos fanáticos, fundamentalistas: personas en quienes se encuentran reunidas dos condiciones que parecen excluirse: inconsciencia social “absoluta” y lealtad a toda prueba.

Parece reinar una “calma trágica”, mientras las malas trombas se llevan las esperanzas. Son las tolvaneras. El “tremedal” nos puede tragar.

Las necesidades del momento y las preocupaciones por el porvenir nos han complicado la vida.

¿El país es ingobernable? No podemos volver a la economía de subsistencia, de rancho y conuco.

Ya no es caso de escarbar rastrojos para encontrar yuca, o “monear palos” para aplacar el hambre con topochos y frutas; sino de procurar medios de vida seguros y permanentes, pues ahora la imaginación trabaja, y a causa de ello, la incertidumbre del porvenir hace más angustiosas las provocaciones del momento. Por tanto, es justo y necesario crear formas modernas de recursos.

Estamos como “rendidos”,
más que de cansancio, de desaliento, por la impresión que producen las instituciones encargadas de la ley y el orden, que no pueden concebir la autoridad sino a la manera despótica como la entiende el bárbaro, y si se le deja de su cuenta, lo que estaba claro se pone turbio, y lo que iba a durar un día, no se acaba en un año.

Déspota por naturaleza, pero taimado al mismo tiempo, si el autócrata no acepta que se rebatan sus opiniones o procedimientos, también es cierto que si encuentra convincentes las razones contrarias, en seguida busca la manera de adoptarlas, cuando algún interés tenga en ello; pero siempre dejando entender que ya se le había ocurrido y presentándolas bajo la “originalísima” forma que tienen las suyas.

El atropello lanza a la violencia.
Y ahora estamos en otro camino. Al atropello con el atropello. Porque “a conforme es el mal, así tiene que ser el remedio”. Estas insinuaciones las rechaza la conciencia vigilante, con un sagrado horror de la catástrofe espiritual a que puedan inducir, poniendo en libertad al impulsivo ser que alienta en nuestra alma, aun a riesgo de convertirse en víctima de la violencia enseñoreada en el país.

Esperemos que no sea la hora de otro caudillaje. Esta repugnante perspectiva debe impulsar a buscar remedios eficaces y rápidos a la situación.

Sobre el país
aun reposan densas tinieblas, bajo un cielo anubarrado, en una atmósfera sofocante.

El país está sumamente agitado, explorando a cada momento las tinieblas del tortuoso destino nacional, en una angustia expectante, con las frentes ceñudas que denuncian un sombrío trabajo del pensamiento, por los propósitos de violencia que acaban de hacer crisis. Esperemos que no sea el “tremedal” que nos traga, con los  corazones atormentados.

Y ante la imaginación
y las reflexiones obstinadas seguiremos en el esperanzado deslumbramiento de quien, perdido en el fondo de la tenebrosa caverna, ve acercarse la luz salvadora.

La claridad de la intuición en la inteligencia desbastada, la centella de la bondad iluminando el juicio para llevar la palabra tranquilizadora al ánimo atormentado, con que el espíritu ha reaccionado contra la ofuscación de la violencia. Y esta confianza es algo nuestro, lo mejor de nosotros, puesto en el corazón. Y puede que en este momento, también para nuestro país, baje la luz al fondo de la caverna.

Porque si bien
es cierto que se oye insistentemente el bramido salvaje de un toro, también se puede agregar que en el aire aletea la ternura de un blanco vuelo de garzas; que anuncia, una y otra vez, la esperanza que estamos obligados a acariciar, con incansable terquedad; la obligación de hoy para la sosegada contemplación del mañana. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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