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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 31/ 7 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Los Rebullones en Venezuela.

 

¿Qué va a ocurrir? ¡Bueno, pues! Por fin se van a acabar los pleitos por causa de los límites de la acción de cada quien; y de ahora en adelante no habrá más equivocaciones. Esto es lo mejor: la consulta popular y la constituyente.

Así cada cual sabe hasta dónde llega lo suyo y poder estar como reza el dicho: “cada cual en su casa y Dios en la de todos”.

Pero como ya hemos oído esta cantinela, podemos pensar que algunos se proponen un plan artero, y hacemos esta afirmación: ¡Ahora es que está peligrosa la cosa!; porque se puede venir “tumbando y capando”, como dicen vulgarmente.

La estrategia puede tener por objeto que la facción contraria se extralimite para demostrar su mala fe.

“Hay que ver el gusano donde uno no ve la res”, adelantándose a los propósitos de la facción contraria.

Mas, visto por dentro, las dos facciones resultan incapaces de concebir un verdadero plan de bienestar nacional.

Sus respectivas habilidades están, únicamente, en saber sacarle en seguida el mayor provecho a los resultados aleatorios de sus impulsos.

Pero esta vez no acuden en su ayuda las circunstancias. Hay que estudiar cuidadosamente el asunto antes de proceder a cantar victoria de cada lado.

Algo comienza para el país desde este momento.

No obstante, ensoberbecidas por la desairada situación en que han quedado, las facciones en pugna pueden optar por la violencia abierta. “Por ahora” hay que acudir a la autoridad inmediata que obligue a cumplir lo que ordena la ley, y así, esperemos, queden zanjadas de una vez las dificultades. Ya veremos si los tribunales se niegan a hacer justicia.

Esperemos que no queden escombros de la lucha fratricida que padecemos. El pueblo está como si esperase “algo” que debiera ocurrir de un momento a otro.

Estamos como acabando de salir de la universidad y creemos que eso de reclamar derechos es tan fácil como parece en los libros académicos.

Sin embrago, hay que hablar en el tono de quien reclama ante la autoridad el cumplimiento de la ley.

La personalidad del alma del venezolano, abierta como el paisaje, es toda acción mejoradora en una Venezuela sin respeto: el poder está dentro de ella de cualquier modo; el no importar que en su ambiente retumbe la palabra obscena, el descuido cultural y el endurecimiento de las costumbres.

Otra vez los rebullones surcan el resplandeciente cielo del país; esa bandada de bichos negros oscureciendo el cielo.

Pero no es al cielo adonde hay que mirar, sino al rostro del venezolano, que regresa de la consulta y de la constituyente con el tajo vertical del ceño en la frente, observando el vuelo de los pájaros siniestros para descubrir qué clase de sed traen en esta ocasión, entre una y otra maliciosa mirada de reojo al rostro del “enemigo” político.

¿Será aceite y vinagre lo que quieren beber estos bichos? No parece. Porque cuando hay litigio, un pleito entre manos, ahí mismo hay pliegos conflictivos, demandas por ante un tribunal.

Ese vuelo es muy conocido en nuestro país. ¿Será miel lo que vienen buscando? Si fuera así sería un revoloteo contento, y esos “rebullones” están volando muy callados. ¡Caramba! Como no vaya a ser sangre lo que vengan buscando.

Y así pasan los días sin que el “arrecho” ceño desaparezca de la frente del venezolano. Esperemos que esta idiota manía nuestra no se vaya a convertir en locura frenética. Parejo frenesí se puede apoderar de nuestro ánimo; rabioso despecho de no haber podido “silenciar” para siempre aquellas bocas que habían proferido las primeras amenazas: “Se va, se va, se va”; “No volverán”.

Es la íntima convicción, sentida a pesar nuestro y formulada con ronca voz de ira inútil de que cumplirían su palabra.

Pero si nos fijamos un poco, descubriremos en seguida qué sed tienen entonces los rebullones. La noche oscura de nuestro país no termina con el sol de la mañana. Y tras varias protestas y muertes, las nubes se van pero el sol no regresa.

Mientras, las buenas intenciones se caen por las escaleras. Pero no hay que atenerse a los rumores; tampoco a los cantos de sirenas, porque el corazón está hastiado de violencia. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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