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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 25 /2 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Enseñanzas del carnaval.

 

El hecho de volver a instaurar esta tradición en los lugares pequeños favoreció el arraigo de las personas, el sentimiento de pertenencia hacia el lugar, las actividades comunales. 

Carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la Cuaresma cristiana, y que combina desfiles, máscaras y fiestas.

Su principal característica es la de ser un período de libertad. Es sinónimo de música, alegría, risas, disfraces, fantasías, juegos de agua, marchas, murgas, concursos, diversión.

También es una tradición, una amena historia para contar a los niños y una oportunidad para que jueguen con un disfraz, que les permita recrear el personaje que desean ser.

Esta identificación los ayuda en el logro de su identidad, ya que el juego de roles, de dramatización, los prepara para las actividades de la vida adulta. Además, es una buena oportunidad para estrechar los lazos familiares a partir del entretenimiento.

Con disfraces, máscaras, maquillaje, cotillón se puede organizar una fiesta de carnaval para los chicos y –por qué no–, para los grandes también.

Como es época de verano en nuestro país, no podemos olvidarnos de los juegos con agua que tanto les gustan a los chicos. Esta costumbre, que viene transmitiéndose de generación en generación, cumple varias funciones durante el desarrollo infantil. Por ejemplo, refuerza los lazos familiares, incrementa la imaginación, la recreación, refuerza los vínculos, debido a lo lúdico, catártico, y liberador de la situación.

El niño como tal necesita de su espacio lúdico y de sus amigos y de las actividades familiares, las que valora de una manera especial. Es por ello que esta festividad resulta ser un escenario propicio para compartir en familia.

Por su condición, los niños se encuentran en un continuo cambio y crecimiento, transitan su desarrollo mental. Hay que ir acompañándolos, comprendiéndolos y orientándolos en este sentido y es por eso que los juegos de rol del carnaval, el poder disfrazarse y representar un personaje los beneficia en su madurez emocional.

El juego de rol es utilizado en la infancia para jugar a ser un personaje y apreciar sus particularidades, prepara a los niños para las actividades y el mundo de los adultos, a la vez que los divierte y entretiene.

Los pequeños tienen que desplegar una gran habilidad y estos juegos les dan gran placer. Por ejemplo, es frecuente que recreen disfraces con personajes del entorno y de personas que les resulten significativas.

Disfrazarse es un “como si”, es jugar a ser una persona distinta y, en general, esa persona es una a la que ellos consideran valiosa.

El juego de roles favorece el desarrollo simbólico del niño, pues ayuda a desplegar la imaginación, el lenguaje y beneficia los aspectos cognitivos, los aspectos sociales, y su independencia en relación con las elecciones; es decir, beneficia la integración de su identidad.

Aquí, el rol de los padres juega un papel fundamental para orientarlos en la elección más conveniente.

La festividad del carnaval es una actividad familiar que los adultos disfrutan, pues les trae gratos recuerdos de su infancia. Durante este periodo, participan de las actividades que puede ser una fórmula ideal para liberar el estrés de su vida.

En relación con su historia, encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas festividades.

Esta tradición que se viene transmitiendo desde siglos atrás tiene un origen confuso. Las investigaciones estiman que los primeros cultos que más tarde se denominarían “Carnaval” se desarrollaron años antes de Cristo, en la agricultura, cuando los campesinos se reunían en verano con los rostros enmascarados y los cuerpos totalmente pintados alrededor de una hoguera, para celebrar la fertilidad y productividad del suelo, para exorcizar los malos espíritus.

Sus orígenes también se remontan a Egipto, donde se hacían fiestas con bailes, cánticos, máscaras y disfraces, significando la inexistencia de clases sociales. Luego llegó a Grecia, el siglo VI AC, cuando la costumbre era de pasear un barco con ruedas (llamado “carrus navalis”) en el que la gente danzaba.

En Roma, el carro era dedicado a la diosa egipcia Isis a través de expresiones como la danza, los cantos, la sátira, las máscaras.

Las distintas clases sociales se mezclaban durante el carnaval sin reconocerse. Luego llega a Venecia y de ahí recorre el mundo.

La fecha de carnaval está marcada en nuestro calendario por la Iglesia Católica que la asigna según la fecha del domingo de Pascua de Resurrección.

El primer miércoles después del carnaval, llamado “miércoles de cenizas”, da inicio a la cuaresma, periodo en que se debería abstenerse de todos los tipos de placeres.

En la actualidad, la condición de la posmodernidad se ha caracterizado por una especie de desvanecimiento de algunas tradiciones, como la del carnaval en ciertos lugares, los más locales.

El hecho de volver a instaurar esta tradición en los lugares pequeños y hasta en barrios donde alguna vez fueron integradores y luego habían desaparecido, favoreció el arraigo de las personas, el sentimiento de pertenencia hacia el lugar, las actividades comunales, la socialización, al permitir la interacción con la vecindad y colabora a estrechar las relaciones familiares y amistosas.

En otros sectores –y, geográficamente, en algunas provincias– la tradición se mantuvo y siempre estuvo vigente. Esta semana termina Febrero. También terminan otras cosas. Y se repite una celebración anual: el CARNAVAL. 04145541014 delucabartolomeo@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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