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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 3 / 12 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Elecciones y farsa.

 

Entre las múltiples tentaciones de un electorado, de todos ellos, en todas partes, una de las más frecuentes es la de “la fuga hacia adelante”. Es lo que sucedió a quienes, en Perú, con el APRA a la cabeza, votaron por Fujimori para evitarse a Vargas Llosa.

Ni más ni menos que lo hecho por el pueblo norteamericano hace un cuarto de siglo: por castigar a Lyndon Johnson y sus mentiras, eligieron al más embustero  posible de todos los políticos, ese Richard Nixon a quien ninguno de sus electores se hubiese arriesgado a comprarle un auto de segunda mano.

Algo así como lanzarse al agua para protegerse de la lluvia, curar una hemorragia con una sangría o cortarse la cabeza para curar una jaqueca.

Cada quien es “dueño” de hacer de su camisa un sayo y con su voto lo que le dé “la perra gana”, pero tragarse esas mentiras no es ser engañado, ni quien lo haga puede tener la menor autoridad , al año de estar recibiendo palos, para pedirle la renuncia al político que eligió “libremente”.

Quien quiera creer, que crea, pero no venga después a pedir al Cielo que lo libere del Infierno. Aquí, para dejar descansar un poco la Biblia, valdría la pena citar el otro Libro: “Dios no cambiará la situación de un pueblo, mientras éste no cambie lo que en sí tiene” (Corán, XII, 11).

Nuestro proceso democrático nunca ha podido despojarse por entero de su origen monárquico y verticalista: incluso, lo que debería ser en todas partes una conquista de las masas que impongan su voluntad (como los “cartistas” ingleses), el voto popular en Venezuela fue otorgado “desde arriba”, desde el poder, en octubre de 1945.

De igual manera, las elecciones para gobernadores y alcaldes, la forma política más evidente de la descentralización, fue una “gracia” del poder central que consintió así en “serrucharse” la rama donde estaba sentado.

Hay quienes piensan que esas elecciones, como tales, son una farsa y ponen como ejemplo la aceleración de obras sociales al aproximarse el día de la votación: se dice “democracia” cuando se piensa “reelección”.

Pero eso demuestra lo contrario: la hipocresía es un homenaje del vicio a la virtud. Si los gobernadores, alcaldes y concejales se afanan en su tarea al aproximarse las elecciones, puede que su negra intención sea la muy simple de reelegirse; pero por muy insincera que sea su acción, es una forma de acatar el veredicto de las urnas.

Para seguir con la pedantería citatoria, recordemos aquel consejo que Ovidio hacía en su Ars amandi a una muchacha: poco importa si un joven mentía al decirle que la amaba, pues si lo repetía mucho, lo más probable es que terminase creyéndoselo él mismo.

En algunos de estos ensayos, y disperso en muchos otros textos míos, se encontrará reflejado casi de manera obsesiva mi rechazo de una frase que considero de las más funestas que pueda salir de la boca de un político: “el pueblo siempre tiene la razón”. Pero nunca me había ocupado de conocer su origen.

Por supuesto, es la demagogia; pero decir eso es una tautología, como decir que la vejez es cuando uno se pone viejo.

Esa frase es la reproducción casi exacta de otra que emplean los comerciantes en todo el mundo: “el cliente siempre tiene la razón”.

No se trata de convencer a nadie de la real bondad de una proposición política, sino de complacer los caprichos del cliente que, envuelto en el papel que a él le guste, o le deslumbre, hacerle pagar el mayor precio posible por la más deleznable pacotilla. ¿Una forma de estafa? No se olvide, sin embargo, y lo dijo hace cinco siglos Maquiavelo, que quien embauca encontrará siempre quien se deje embaucar.

Es más, buscará siempre quien lo haga: de otra manera no se explica que los pueblos tropiecen a cada rato con la misma piedra. Ser tratados como ciudadanos y no como clientes políticos es la puerta que da a una sociedad democrática.

Pero como la del Cielo, es siempre una puerta estrecha, como ancha es la del Infierno de la anarquía y de la dictadura. Es el terreno abonado para todos los nihilismos, para el buhonerismo político-electorero, para el mesías, para los salvadores de la patria. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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