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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 14 /01 / 2016. Venezuela.

   

Psicología al día: Afrodita.

 

Este texto vuelve a ver la luz en un momento en el que necesitamos, más que nunca, la inspiración de la mitológica Afrodita.

Es interesante contemplar las verdades metafóricas en la mitología y el arte para comprender la fuerza irracional, y a menudo conflictiva, del deseo interior.

En realidad la gente sabe muy poco sobre las pasiones humanas. Hace mucho tiempo que, como psicólogo, me interesa la mitología, porque nos brinda imágenes y relatos sobre cómo se comportan y qué sienten los seres humanos. Y yo creo que necesitamos imágenes y relatos para llegar a comprender qué sucede en nuestro interior.

En este sentido, una de las figuras más imperecederas y valiosas con que contamos para expresar los misterios de la excitación sexual es Afrodita, la antigua diosa griega del sexo.

Los griegos otorgaban a Afrodita, soberana del reino sexual, tanta importancia, complejidad y matices que utilizaban más de 400 nombres y un vocabulario visual sumamente codificado para describirla. Recordemos que la leyenda del nacimiento de Afrodita es una de las imágenes más perdurables de la excitación sexual.

Envuelta de sensualidad, emerge del mar desnuda, atrevida y descarada, con una piel que rezuma promesa. Afrodita es la primera dama de la lujuria y la libido, la primera estrella del sexo.

Elevándose hacia nosotros sobre una ola suave pero elevada, encarna literalmente la expresión de ser “arrastrada”. La pose clásica de Afrodita ha sido imitada por divas del cine y reinas de belleza de todas las generaciones. La imagen de una mujer saliendo del mar se ha convertido, prácticamente, en sinónimo de poder sexual.

Hay algo en el acto de “salir del agua” que tiene mucho que ver con nuestra sexualidad. Creo que así es como lo experimentamos. Nuestra sexualidad es vasta, como un mar. No sabemos qué ocurre. Es como si estuviéramos en un mar, rodeados de toda esa lujuria y poder, pero tuviéramos que mantener nuestra individualidad y encontrar nuestra propia manera de ser sexuales para no estar siempre sumergidos en ese vasto océano. Podría decirse que cuando sentimos deseo y atracción sexual, lo que estamos experimentando es el espíritu de Afrodita.

Es como si de repente Afrodita apareciera y su espíritu estuviera presente, lo sintieras, fueras consciente de él. Y cuando se eleva en nuestro interior, nuestro impulso es salir al mundo y satisfacer nuestro apetito. En lo que a ética sexual se refiere, no obstante, Afrodita carece de ella.

Es notoriamente veleidosa y descaradamente egoísta. No quiere oír hablar de amor duradero, consecuencias o compromiso. No está dispuesta a esperar al señor “Perfecto”. ¡Lo quiere ya! Afrodita es concretamente la diosa del amor sexual. Es la responsable de que la gente se una y haga el amor. No le interesa que permanezcamos casados o fieles a una persona de por vida.

Su trabajo es hacer que las personas se deseen. Casi todos conocemos bien el caos que la pasión desenfrenada puede generar en nuestras vidas. Los celos y la obsesión, por ejemplo, son manifestaciones del lado oscuro de la pasión. Un filósofo del siglo V lo expresó así de bien: “El deseo duplicado es amor.

El amor duplicado es locura”. Pese a todo el placer que Afrodita representaba, su enorme potencial para “nublar la mente de las personas” también debía ser temido; temido pero no ignorado. 04145541014.   delucabartolomeo@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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