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Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 4 /09 / 2016. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Adiós Alirio Díaz.

 

De cuerda y de corazón, un ejecutante cabal. Oírlo, cuando calla para expresar y cuando dice para contar, es un privilegio. Un guitarrista del mundo y un Maestro de maestros.

Sus dedos, si es que lo pudieron ver sentado en un escenario, se arriman a la guitarra con el gesto invertebrado de las algas al batirse contra las piedras.

Un “Diablo Suelto” tocando guitarra. Un hombre de cultura musical. Ejemplo para la juventud. ¿Caroreño? ¿Venezolano? No. ¡Ciudadano del mundo!

La música es universal. ¿Murió Alirio Díaz? “Todo pasa y todo queda” como dijo el poeta.

La obra del Maestro es un palacio donde habitan talentos superlativos y donde reina la humildad. Su desaparición física es apenas el inicio de su vuelo hacia el Empíreo, donde las almas iluminadas se deleitan contemplando la manera como han rescatado a los humanos de su prisión de barro y soledad. “El genio de la Candelaria”.

Uno de los más grandes ejecutantes de todos los tiempos de ese instrumento de cuerdas. En un vuelo rasante por el mundo de la guitarra nos encontramos que la grandeza del Maestro es aún más deslumbrante.

El músico que declaró su amor a la guitarra, “al divisar el humo de la aldea nativa”, el lugar en el que por primera vez vio y constató la existencia del desierto; verificó la presencia de los sonidos, los acordes de la naturaleza.


“Cuando muera, querría estar con los huesos calcinados en la misma tierra, la misma que el labriego, sin agua hizo de ella cielo, cielo azul, cielo de cosmonautas, el cielo que veía desde la hamaca caroreña”.

Sus dedos largos, delgados y morenos fueron hechos para tejer las cuerdas de la guitarra. De allí que su instrumento fue lo más cercano a su cuerpo y a su espíritu. “Mi dama”. Por algo la guitarra tiene forma de mujer.

Muchas son las cosas que se quedaron en el tintero por “razones de espacio”. Hoy para celebrar que existió un gran Maestro de la guitarra, dejo este sencillo homenaje para disfrute de quienes se sienten cerca de nuestra música, y sobre todo para muchos jóvenes y no tan jóvenes, que tienen la oportunidad de saber un poco más de este hombre nacido en Venezuela el 12 de noviembre de 1923, que nos prodigó tantas alegrías. Alirio Díaz, “El Faraón de la Guitara”.

Los grandes escenarios de Europa conocieron sus dedos. Italia, su segunda Patria, lo despidió como a un hijo en la Basílica di Santa María, in Monte Santo, en “la ciudad eterna”, Roma.

Un hombre así nos enseñó a amar lo que se hace, a confiar en nuestros propósitos e irlos puliendo, siempre siguiendo los “pálpitos” que nos llevan a hacer las cosas con pasión. Él tuvo la guitarra como mensajera, una guitarra que resuena en nuestra vida. “El eterno viajero de la guitarra”, de la música, sigue viviendo en nuestros recuerdos y corazones. Seis cuerdas, una vida. “Quiero andar por esos campos, visitar los paisajes de mi infancia, evocar el pasado y dialogar con él.

Vengo a ver como se desvanece el silencio de la noche con la llegada del día, y cómo se instaura otro tipo de silencio.

Vengo a felicitarme por haber nacido en este desierto porque a eso le debo mi sensibilidad y, quién sabe, tantas cosas que están por ahí escondidas, que yo incluso no lo sé” (Alirio Díaz, fragmento de una conversación con Milagros Socorro).

No hay palabras. Tan solo quiero que cada vez que vea una guitarra, sea tu risa la que resuene en ella, Maestro, “trovador de cuerdas”.

No puede ser con cualquier música, casi con ninguna. Aquella que salía de su guitarra, de cada cuerda que rozaban sus “largos dedos”, en una especie de entrega hipnótica, llenaba de un aura inexplicable todo el escenario.

Producía una especie de adormecimiento, como si la sangre se hubiera congelado y a la vez estallara en hormigueos, algo que solo se parece a la sensación de estar enamorado.

Eso, indescriptible, tuvo respuesta en lo que el Maestro más tarde definió como “el placer del sonido”. Su primer amor fue la guitarra. La música es amor, la belleza de la mujer es musa; no se puede hacer música sin inspiración. La guitarra es el instrumento más humano, canta, transmite la melodía, el placer de la armonía, la belleza de una acompañante. Con Alirio Díaz, la guitarra llegó a ser el alma de un país. 04145541014 delucabartolomeo@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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