LATINPRESS.es © Periodismo de verdad, verdad.
Marbella, España.
Año 5. Marzo 2011 – Febrero 2017.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.


     
 

 

   

Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 6 /2 / 2017. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: 4F. La renuncia de Presidente.

 

En el campo de estudio de la Psicohistoria, las Cartas del Libertador, por “insignificantes” que parezcan, poseen un contenido de extraordinario valor psicológico, moral, intelectual y político.

La que voy a comentar se ajusta a nuestra realidad inmediata y urgente, pues cumple un papel, una función infinitamente extraordinaria.

Noche y día me atormenta la idea en que están mis enemigos de que mis servicios a la libertad son dirigidos por la ambición: Simón Bolívar. Ultrasensible a las ofensas, calumnias, y críticas injustas, el Libertador no olvida, no podía olvidar la conducta descabellada y subversiva de algunos republicanos.

Mientras hace la campaña de Nueva Granada en 1819, se le critica y se le ataca. Se le señala como un traidor. El Coronel Diego Morales  se presenta un día al Congreso y anuncia que los realistas avanzan sobre Angostura. Zea detiene el pánico llamando a su presencia al alarmista. Pero ese día reina en la Asamblea gran confusión. Mariño entra rastreando el sable con insolencia y después de una disputa poca decorosa obliga a Zea a dimitir. Arismendi, que estaba preso, es sacado de la cárcel y llevado en hombros al sillón presidencial y a la Jefatura del Gobierno.

Criticaban al Libertador por haber emprendido una de las más gloriosas campañas; campaña sublime que sirvió de base incontrastable de la independencia de la América del Sur.

La osadía fue tanta que lo calificaron de traidor. La calumnia no se extendió ni amenazó a los amigos y partidarios fieles por la aproximación del Libertador al suelo guayanés.

El Libertador estaba enterado de los torpes manejos que ocurrían en Guayana. El incipiente gobierno de Angostura estuvo a punto de desaparecer.

El 13 de noviembre de 1829, el Gobierno de Angostura es trasladado a la Villa del Rosario de Cúcuta y designado ésta como capital provisional de la República.

Reunido el Congreso, el Libertador envía una nota de felicitación y en la misma plantea la renuncia de Presidente por carecer de talento y por ser su oficio de soldado incompatible con ese alto cargo. Además, porque estaba cansado de que le llamasen tirano.

El Congreso no acepta la renuncia. El 20 de noviembre de 1824, escribe a Santander: “Todo el mundo me está quemando con que soy un ambicioso; que me quiero coronar; lo dicen los franceses; lo dicen en Chile; en Buenos Aires; lo dicen aquí sin mencionar el anónimo de Caracas.

Con irme respondo a todo. No quiero más glorias; no quiero más poder; no quiero más fortuna, y sí quiero mucho, mucho, mi reposo”. 

Un doctor Azuero, liberal, le acusa ante el Congreso de que se ha excedido de sus facultades. El 22 de diciembre de 1824 escribe al Presidente del Congreso: “Le diré de una vez, Excelentísimo Señor, yo quiero que Europa y la América se convenzan de mi horror al poder supremo, bajo cualquier aspecto o nombre que se la dé.

Mi consciencia sufre bajo el peso de las atroces calumnias que me prodigan, ya los liberales de América, ya los serviles de Europa. Noche y día me atormenta la idea en que están mis enemigos de que mis servicios a la libertad son dirigidos por la ambición”.

Lo que sigue después del año 1824 hasta 1830, es la tragedia, el calvario, la expiación de la grandeza.

A las palabras ofensivas se añaden las acciones criminales. A la consideración protocolar le sigue la agresión descarada y cínica.

Abierta y públicamente se le ataca por la prensa en forma virulenta. Se pretende someterlo a juicio en el Senado por su política en el Perú y en Colombia.

En todos los corrillos, en Venezuela, Nueva Granada y Perú no se habla de otra cosa sino del “tirano”… Y el Libertador declinaba irremediablemente.

Planteó, también, que “la revolución es un elemento que no se puede manejar. Es más indócil que el viento”.

Ciertamente, la revolución no sólo es difícil de manejar. Tiene el “pequeño” inconveniente que devora a los “revolucionarios” como se dice que devoraba Saturno a sus hijos.

Venezuela será verdaderamente independiente cuando tenga consciencia de su propia independencia.

“Todavía hay sombras en la consciencia de Venezuela que no le permiten valorar la grandeza de la Independencia”. 04145541014 delucabartolomeo@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
© Latinpress, Boletín semanal, Noticias en España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies