LATINPRESS.es © Periodismo de verdad, verdad.
Marbella, España.
Año 7. Marzo 2011 – Abril 2018.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.


     
 

 

   

Alberto de Luca Bartolomeo
Venezuela·

   
   
 

LatinPress. 1 / 4 / 2018. Alberto de Luca Bartolomeo. Venezuela.

   

Psicología al día: Terrorismo. Las redes del odio

 

Soy consciente que el título de este artículo va a ser considerado alarmista y lleno de exageración. Sin embargo, como creo que se trata de una afirmación correcta, lo mantengo  y paso a explicarlo.

Entre los lugares comunes de las últimas semanas, está la presunción de que “la guerra de Troya” no tendrá lugar.

Se parte de la base de que el terror a una guerra biológica y nuclear hará imposible los conflictos bélicos; y de que las tendencias humanistas y benévolas tenderán a prevalecer, impulsadas por la educación, por la liberación de los viejos tabúes y represiones, y por el consenso creciente entre las fuerzas políticas. El análisis de los datos históricos y  de la psicología, individual y colectiva, no confirma estas esperanzas.

En lo más profundo del ser humano hay una raíz conflictiva y violenta, que sale a la luz, de un modo o de otro.

Pero hay un fenómeno que no acabamos de entender; porque su misma gravedad nos hace reluctantes a aceptarlo, en su enorme monstruosidad. Me refiero al asesinato de miles de personas inocentes. Todos los días oímos de acciones de comandos, de aviones desviados, de asesinatos monstruosos, de raptos inhumanos, de degollamientos.

Todas las semanas se repiten hechos gravísimos,  a los que la repetición y una actitud informativa poco clara empiezan a acostumbrarnos.

Con armas automáticas, explosivos potentes y  aviones bombas se siegan la vida con la mayor indiferencia.

Cada vez que esto ocurre, se oyen sistemáticamente dos cosas: lamentar que se quiera “desestabilizar” el proceso democrático (dejando en duda quién lo hace), y afirmar que “no se caerá en la trampa” de actuar en serio al respecto, porque eso haría el juego a los terroristas fundamentalistas.

Pues bien, hay que actuar en serio, basta de amnistías, de actitudes blandas, y, sobre todo, de confundir idealismos respetables con la actitud despiadada de los terroristas.

Matan sin piedad, torturan sin humanidad, cobran rescate, viven como falsos héroes, reciben apoyo de su propia internacional y de algunos gobiernos irresponsables. Y son claramente un peligro a escala mundial, que necesita por lo mismo un tratamiento mundial.

Todo ello independientemente, de las pretendidas motivaciones sociales, políticas, étnicas, religiosas, y sin distinción de afinidades de cualquier índole. Otros piensan que esto sería aplicar la Ley del Talión ya “superada” por los siglos de civilización.

Lo cierto es que estamos en los comienzos de una guerra atroz mundial, una guerra terrible de todos contra todos.

No tiene una causa única, ni yo pretendo aquí que sea así; pero es también cierto que dos grandes estrategias intentan aprovechar cada conflicto y polarizarlo en beneficio propio. De esas dos estrategias una juega a cambiar el estado de cosas existente en su favor, y por lo mismo es más proclive a jugar a la desestabilización; por lo mismo, no puede invocar el beneficio de la duda en la mayoría de los casos.

Otras causas son más profundas y más extensas en su base. La crisis de los valores  morales y religiosos ha corroído la legitimidad de todas las formas de autoridad.

No saldremos de esta situación más que reconociendo la gravedad de la misma. Frente al terrorismo fundamentalista, hace falta una estrategia de fines tan ilimitados como los suyos. Y no hay espera, porque ya estamos en guerra: las más total de todos los tiempos.

Los “tiros de Roma” y el terrorismo fundamentalista nos han alcanzado a todos. Nadie puede salvarse solo, atrincherándose en su casa o armándose hasta los dientes.

Surge entonces, la interrogante: ¿es posible erradicarlo por completo? Lamentablemente no. Pero creo que puede ser llevado a su mínima expresión.

Sólo una acción mundial, basada en una cooperación de todos, y en una actuación seria de todos los gobiernos democráticos del planeta nos puede hacer salir adelante.

El deterioro es rápido, y hay que cortar el nudo gordiano por lo sano. Porque esta guerra va a ser como las antiguas: los que pierdan, si salvan la vida, serán esclavos, en todos los terribles sentidos de esta palabra.
El papel de la Psicología no es predecir el futuro, sino alertar a la comunidad internacional que si continúan comportándose del mismo modo frente a los actos terroristas, el futuro será sumamente inhóspito. (0414) 5541014 delucabartolomeo@gmail.com. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
© Latinpress, Boletín semanal, Noticias en España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies