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LatinPress®. 19 / 7 / 2020. LatinPress.es
   

CLOACAS

 



Latinpress.es 19 / 7 / 2020.
Malas noticias. Hay días especialmente negros en cuanto a noticias se refiere sobre el nivel de calidad democrática de nuestra sociedad.

Ayer fue uno de ellos. Estos días supimos que las cloacas del Estado español siguen funcionando y que por ellas transitan cantidades ingentes de detritus.

Lo mismo te enteras de que en La Zarzuela hay una máquina para contar billetes presuntamente procedentes de operaciones presuntamente fraudulentas llevadas a cabo por parte del campechano rey emérito, que te enteras que aquí se espía por cuenta del Estado -sin ningún tipo de  atribución legal posible- a personas generalmente adversarias políticas que  parecen sospechosas o peligrosas, concretamente  a instituciones de Cataluña.

Y por mi parte uno las dos noticias y  saco la conclusión de que tales coincidencias en tan poco tiempo  apuntan claramente a que nuestra democracia es muy mejorable y que las cloacas del poder apestan.

La primera noticia  que publicaban estos días  algunos diarios españoles: "el rey Juan Carlos introducía fajos de billetes por Barajas a través de sus asesores en Suiza". "A veces va con cinco millones" dice Corinna. "El dinero está en Zarzuela. Allí tiene una máquina para contar billetes. Lo vi con mis propios ojos. No entiendo las operaciones que hacen. Peligrosísimas para tu familia, para tus amigos".

Muchos españoles  pueden haber  llegado a pensar que nuestro campechano rey emérito tenía la costumbre de utilizar a sus asesores como mulas con maletín.   Nada más lejos de la realeza (y más cerca de la realidad).

Diera la impresión de que  se ha desatado una campaña de desprestigio contra el rey Juan Carlos consistente en informar puntualmente de determinadas actividades supuestamente ilícitas.

La insistencia es alarmante puesto que la prensa española, los grandes partidos políticos nacionales y la mayoría de la sociedad española (digámoslo todo)  llevamos décadas manteniendo con el monarca la triple actitud: de no publicar noticias sobre el rey, de no leer noticias malintencionadas sobre el rey y, sobre todo, de no hablar de él en público.

Y la verdad es que veníamos manteniendo mansamente esa difícil tarea de no pensar, no leer, no hablar hasta que la fiscalía suiza, una barragana germánica despechada y sesenta y tantos millones de dudoso origen han puesto en marcha nuestras  neuronas díscolas.

Y, cómo no, se comienza a plantear la histórica cuestión de monarquía o república, nunca abordada; de si el semen real es una cuestión de origen divino y  tiene legitimidad democrática.

Ya dije la semana pasada que  puede que no sea el mejor momento histórico para un cuestionamiento  del asunto   dadas las circunstancias que estamos viviendo en España. Porque la cuestión ahora no es tanto abordar la forma de Estado sino la de si se puede permitir que nada menos que el Jefe del estado  sea un  indecente o no.

Porque lo mismo pudiera suceder si el Jefe del Estado es un presidente de la República. 

También se ha sabido esta semana que con un programa informático israelí llamado Pegasus que solo puede ser adquirido por Gobiernos y cuerpos de seguridad estatales fueron pinchados y monitorizados los móviles del presidente del Parlament de Catalunya, Roger Torrent y de otros dirigentes independentistas.

Todos los posibles responsables del hackeo, desde Interior a la Policía y la Guardia Civil, pasando por el CNI están bajo sospecha.

Sin ánimo de prejuzgar, pero parece obvio que, si lo que se mueve como un pato, tiene patas y pico de pato y nada y grazna como un pato, va a resultar que es un pato. Lo realmente extraño sería que el responsable del hackeo fuera una congragación mariana.

Estamos, según parece, ante una nueva versión  de las cloacas del Estado, que en el pasado reciente tendían a confundirse con las alcantarillas del Gobierno. La Moncloaca se le llamaba en algunos mentideros. 

Estamos, todo lo parece, ante la  misión tradicional de los servicios de inteligencia, que siempre han catalogado al secesionismo como una amenaza a la seguridad nacional y obran en consecuencia confiados en que  nadie preguntará con el dossier en la mano cómo se ha obtenido la información que se le facilita.

Sería de una candidez inimaginable pensar que una estructura dedicada a obtener información al precio que sea, vaya a someterse a los métodos ordinarios y legales.

Si se sufragan los servicios de inteligencia es porque se ha llegado a la conclusión de  que alguien ha de hacer cosas ilegales con todas las de la ley. Es la democracia mínima, amigo.

Algunos partidos democráticos pidieron ayer en el Congreso la creación de una comisión de investigación sobre las cloacas del Estado y exigir que se depuren responsabilidades.

Pretenden que alguien  pague el pato del espionaje ilegal  para que quien le sustituya pueda dedicarse a hacer exactamente lo mismo pero con más discreción.

Todo ha de cambiar para que nada cambie.

Colaboración especial para LatinPress®. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress


 
 

 

 

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