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OPINIÓN
 
LatinPress®. 21 / 9 / 2018. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Ayotzinapa  sufre


 

   

El poblado de Ayotzinapa, ubicado en el Municipio de Tixla de Guerrero, Estado de Guerrero, cuenta con 84 habitantes, ahí fue construida la Escuela Normal Rural, en un terreno donado por las autoridades de Tixtla, por los Profesores Rodolfo A. Bonilla y Raúl Isidro Burgos Alanís, en 1926, llevando en la actualidad el nombre de éste último.

Las Normales Rurales surgieron a iniciativa de Moisés Sáenz  Rafael Ramírez, al considerar la importancia de llevar la educación escolar al pueblo, en la época pos revolucionaria; éstas escuelas funcionan en poblados alejados de las grandes ciudades y están destinadas a jóvenes estudiantes que al término de sus estudios, permanecerán en sus poblados de origen como Profesores.

Siendo considerada la educación bajo ésta premisa, de que era un derecho de todos los mexicanos tener acceso a una escuela y tener instrucción académica, acuden ahí jóvenes que provienen de familias de los pueblos circunvecinos a quienes los une una característica, padecida por los habitantes de esos lugares: la pobreza.

Las Normales Rurales, sobrevivían con escasos recursos, salvo durante el período presidencial del General Lázaro Cárdenas del Río; los posteriores presidentes al ver a las Normales Rurales como un semillero de agitadoras e inconformes, como un “semillero de guerrilleros”, les restringían los recursos económicos

Se basa esto, en el  hecho de la inconformidad manifiesta por parte de los estudiantes normalistas,  ante la desigualdad prevaleciente y el abandono por parte del gobierno federal para la subsistencia de estas escuelas y, que fue precisamente de la Normal Rural de Ayotzinapa, donde egresaron Lucio Cabañas, Genaro Vásquez, dirigentes de grupos guerrilleros que lucharon contra la desigualdad, la injusticia, y exigiendo libertad y trabajo.

Las palabras de Burgos Alanís: “sembremos la semilla de la libertad en el campo virgen de los jóvenes… el deber es enseñar a nuestros alumnos a ser libres”,  retomadas por los Maestros Misael Núñez Acosta, Carlos René Román Salazar, entre otros muchos, serían el motivo de los ataques constantes contra  Maestros y alumnos de éstas Escuelas, desde tiempos pasados.

Lo acontecido en Iguala, Gro., ese 26 de septiembre de 2014, en el que fueron asesinados Julio César Mondragón Fontes; Daniel Solís Gallardo; Julio César Ramírez Nava (estudiantes); David Josué García Evangelista (futbolista); Víctor Manuel Lugo Ortiz (chofer) y Blanca Montiel Sánchez (pasajera de un taxi), desapareciendo 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, miembros de grupos policíacos actuando conjuntamente con delincuentes,  dieron resultado a una barbarie.

Lo ocurrido solo es comparable con hechos perpetrados desde el gobierno mismo, en la década de los 60´s y 70´s, en los que desaparecían a todo aquel que fuera considerado opositor del gobierno y a los estudiantes  “revoltosos”, que: “alteraban el orden establecido”.

Muchos años después surgen datos e información de que eran arrojados desde aviones al mar, tras haber sido vistos en el campo militar número 1; las madres, padres  y familiares, ayer como hoy,  han sufrido no solo el enorme dolor de no saber qué pasó con sus hijos, sino con la indiferencia y el engaño de quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de la ciudadanía.

El autoritarismo de Presidentes de la República en complicidad entre instituciones policiacas y ejército  sigue siendo el signo distintivo de gobiernos represores y antidemocráticos, que utilizan el poder contra la ciudadanía; que ven morir a madres sin haber vuelto a ver a  sus hijos y sin saber  que ocurrió  con ellos y sin haber conocido lo que es la aplicación de la justicia.

La señora Rosario Ibarra de Piedra y muchas de las madres que, compartiendo su dolor ante la desaparición de sus hijos, podrán decirnos a cuantos presidentes interpelaron, preguntando por sus hijos y han sido muchas madres más,  que incansables, siguen buscando, y han sido ellas quienes  han venido encontrando decenas de fosas clandestinas con centenas de cadáveres, de las que las autoridades nada dicen.

A 50 años de aquél 2 de octubre de 1968 y a 4 años del  26 de septiembre de 2014, el dolor unifica a un pueblo y, la indignación y el coraje lo levanta exigiendo a una sola voz en éste 2018, lo que por décadas estudiantes normalistas han venido pidiendo: justicia, igualdad y libertad.

Y ante las cifra de más de 300 mil muertos y desaparecidos  que se  acrecientan día con día en su sexenio,  la pregunta es, ¿pagará por ellas el Presidente Enrique Peña Nieto? bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Septiembre 2018.

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