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Por qué es importante el Año de la Sanidad Vegetal

 


 

Latinpress.es 13 /2/ 2020. ONU.- Las plantas son la base fundamental para la vida en la tierra y, el pilar más importante de la nutrición humana.

Proporcionan el 80% de los alimentos que consumimos y producen el 98% del oxígeno que respiramos.

Actualmente el 40% de los cultivos alimentarios mundiales se pierden cada año a causa de plagas y enfermedades vegetales, lo hace que millones de personas sufran hambre y, perjudica a la agricultura, el principal medio de vida de las comunidades rurales.

Ahora, el cambio climático ha entrado a jugar un gran papel en esta problemática: la diferencia de temperaturas, la humedad y los gases de la atmósfera modifican el crecimiento y la capacidad con que se generan las plantas, los hongos, y los insectos, alterando la interacción entre las plagas, sus enemigos naturales y sus huéspedes.

Hoy el cambio climático y su inestabilidad exacerban las pérdidas de los cultivos y representan una amenaza para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia rurales en todo el planeta.

La importancia de proteger las plantas

Francisco Javier Trujillo, director del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México, ha dicho que "prácticamente todos los alimentos que consumimos ya sean frescos, como una manzana u otras frutas, o procesados como el trigo, el maíz, el arroz, así como la base primaria de alimentación de la proteína animal que consumimos, huevos, carne, pollo… Todos provienen de las plantas”.

Trujillo también ha matizado que “las plantas dan servicios ambientales muy importantes: participan en el ciclo del agua, evitan que el agua de lluvia se pierda y se incorpore a flujos de formación de acuíferos y que podamos crear pozos. Estabilizan la temperatura y aportan a un clima más estable. También nos defienden de la contaminación a través del secuestro de dióxido de carbono que sabemos que será lo que a su vez nos va a defender de un efecto invernadero”.

Además de ser nuestra fuente de alimento y oxígeno, son la materia prima de muchas medicinas. “Se estima que el 40% de las medicinas de patente provienen de una planta, pero también nos dan material de construcción, nos dan combustible, nos dan fibras para nuestra vestimenta. Las plantas son la base del bienestar humano".

Proteger las plantas puede ayudar a erradicar el hambre, reducir la pobreza, y proteger el medio ambiente e impulsar el desarrollo económico.

Las plagas

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las langostas, las orugas, las moscas de la fruta, la roya del trigo y las enfermedades del banano y de la mandioca son algunas de las plagas y enfermedades transfronterizas de las plantas más destructivas.

“El cambio climático se asocia a tormentas tropicales, a movimientos violentos de viento que pueden trasladar una plaga. Plagas como la de la mosca de la fruta, que se encuentran en el Caribe, podrían llegar a territorio continental mexicano a través de una tormenta”, asegura el experto.

“La salud de las plantas y el cambio climático están irreversiblemente relacionados. El cambio climático está influyendo en el movimiento y los ciclos de vida de las plagas de manera impredecible, y, además, puede destruir en si a las plantas debido a eventos climáticos extremos o también a cambios en las temperaturas”, explicó Mirko Montuori, especialista de información pública.

En África, por ejemplo, los eventos climáticos han facilitado un brote de langostas del desierto sin precedentes que han devastado miles de hectáreas de tierra en Etiopía, Kenia, Somalia, y ha llegado hasta Djibouiti y Eritrea, gracias a las lluvias inusualmente intensas y el aumento de la frecuencia de los ciclones en el Océano Índico.

La plaga consume diariamente vegetales que podrían alimentar a 35.000 personas. Y se teme que pueda saltar al continente asiático.

Precisamente los países en desarrollo que dependen más de la agricultura son los más vulnerables a las transformaciones de hoy en las pautas de las plagas y las enfermedades, pero es algo que afecta a todos los niveles de la sociedad, asegura la FAO.


Cientos de millones de pequeños agricultores dependen exclusivamente de la agricultura y la acuicultura para sobrevivir, pero mientras los agricultores rurales luchan por producir alimentos, las personas pobres de las zonas urbanas cercanas tienen que afrontar una menor disponibilidad de alimentos a precios más elevados.

La economía de los países también sufrirá cuando las nuevas plagas y enfermedades reduzcan el acceso de sus productos agrícolas a los mercados internacionales o incurran en costos más elevados asociados a la inspección, el tratamiento y el cumplimiento de las normas.

La salud humana y animal

La FAO explica que para combatir estas plagas muchas veces se necesita usar plaguicidas que pueden producir serios efectos secundarios en la salud humana y el medio ambiente, en particular en la población rural pobre, que no puede permitirse el uso de compuestos menos tóxicos ni cuenta con equipo para aplicar estas sustancias o de protección.

El cambio climático también puede intervenir en la inocuidad de los alimentos.

La proliferación de plagas y enfermedades puede propiciar el aumento hasta niveles inadecuados, de la cantidad de residuos de plaguicidas y medicamentos veterinarios en el suministro de alimentos.

Además, los océanos del mundo actualmente absorben un millón de toneladas de dióxido de carbono por hora y se crea un ambiente cada vez más ácido, inadecuado para la vida marina, lo que reduce la pesca de ciertas especies y pone en peligro a quienes dependen de la acuicultura.

El cambio climático también exacerba la aparición de insectos transmisores de enfermedades. Por ejemplo, la lengua cianótica, una devastadora infección de los rumiantes que siempre se ha limitado al sur de Europa, a lo largo del Mediterráneo, ahora se ha trasladado al norte del continente cuyo clima es cada vez más cálido.

La modificación de las temperaturas también ha permitido que nuevas especies de insectos, más abundantes, transmitan esta enfermedad que afecta la producción de carne.

¿Qué podemos hacer para proteger la biodiversidad vegetal?


La FAO recalca que proteger las plantas de plagas y enfermedades es mucho más rentable que hacer frente a las emergencias fitosanitarias a gran escala.

Las plagas y enfermedades son a menudo imposibles de erradicar una vez que se han establecido, y su manejo requiere mucho tiempo y dinero.

El cambio climático es un problema que afecta a todos los países, por lo tanto, se necesita la cooperación mundial para afrontarlo a través de, por ejemplo, la reducción de emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera.


Sin embargo, las plagas de las plantas necesitan estrategias a nivel local y regional, por lo que se debe invertir en sistemas de combate y detección precoz.

El caso de América Latina


Mirko Montuori, de la FAO, resalta que, gracias a organizaciones regionales de protección fitosanitaria como el Organismo Regional de Sanidad Agropecuaria, OIRSA, y Comunidad Andina se han logrado establecer sistemas de alerta y respuesta a brotes de plagas que están en funcionamiento.

Un ejemplo fue la erradicación exitosa de la incursión de la langosta. Eso se hizo en algunos países de la región latinoamericana dentro de las 18 horas posteriores a su primera detección”, afirma Montuori.

Por su parte el doctor Trujillo, afirma que a pesar de que hay países en la región muy maduros en la aplicación de medidas para proteger a las plantas, hay otros que necesitan ayuda.

“Por ejemplo, algunos países del Caribe, donde ni siquiera la agricultura es un componente importante de su economía quizá por ser países turísticos o de extracción de petróleo. Entonces, cuando un país no tiene una institución eficiente para aplicar medidas internacionales de control de plagas, se convierten en un riesgo aún para los países que tienen medidas bien establecidas”, dice.


El Año Internacional de la Sanidad Vegetal (AISV)  busca precisamente concienciar a nivel mundial sobre cómo la protección de la salud de las plantas puede ayudar a erradicar el hambre, reducir la pobreza, proteger el medio ambiente e impulsar el desarrollo económico

 
 





 
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