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El acoso escolar en España

 



Latinpress. 6 / 6 / 2019.
 En España, miles de casos de acoso escolar permanecen ocultos. No se registran oficialmente, ya sea como resultado de errores en la recogida de los datos por parte de la Administración, porque profesorado y padres y madres no saben cómo identificarlo y actuar, o porque las medidas que existen para atajarlo no están funcionando.

Así lo denuncia Amnistía Internacional (AI) en su primer informe en España sobre la materia publicado hoy bajo el título “Hacer la vista… ¡gorda!”

El acoso escolar es una forma de agresión o de hostigamiento de carácter físico, verbal o relacional, que es deliberado y se repite en el tiempo, y que se basa en un desequilibrio de poder real o percibido que impide que la víctima se defienda.

Esta problemática afecta gravemente a los niños y niñas que lo sufren y a sus familias, merma su autoestima, su salud, su rendimiento académico y, en general, su derecho a crecer felices y sin miedo. En los casos más graves, puede dejar importantes secuelas de por vida.

“Las autoridades públicas, los centros escolares y el profesorado deben transmitir un mensaje claro de tolerancia cero. El acoso escolar no es una “niñería”. La responsabilidad la tienen las personas adultas y entre todas las partes implicadas, incluidos los y las menores, tienen que dar una respuesta rápida y efectiva que frene y prevenga este grave problema”, asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.

“Los chicos me insultaban sobre todo llamándome fea y guarra. El grupo de niñas tenía una jefa y todas las demás la seguían como borregos. Si una de ellas se atrevía a hablarme, sufría las consecuencias y era excluida. (…)

El acoso era en la clase y en el patio. Tenía que estar todo el tiempo sola. Cada vez que me veían en el aula entre dos clases, me insultaban hasta que llegaba el profesor o la profesora. (…) El rechazo era la sensación principal.

Sentía que no le caía bien a nadie y que era la única culpable por no querer encajar así”. Adolescente que ha sufrido acoso durante años en Badajoz.

“A mi hija le encantaba el colegio. Pero el acoso escolar la sumió en la melancolía, estaba triste y ansiosa. Perdió el apetito y peso. Sus notas bajaron muy deprisa. No tenía autoestima. Yo me culpaba a mí mismo. Soy vendedor y viajo todo el tiempo, y debido a mi trabajo no podía estar en casa todos los días de la semana para ella. Me partía el corazón salir de casa cuando la oía llorar en la otra habitación por la noche. Me sentía impotente cuando lo único que quería hacer era protegerla”. Padre de una víctima de acoso escolar, Cáceres.

“El acoso físico terminó cuando uno de los chicos me rompió el brazo al empujarme por las escaleras durante un descanso. Supongo que se asustó.

Creo que le castigaron sin recreo al día siguiente. (…) A veces le veo por la calle y nos saludamos como si no hubiera pasado nada. No creo que entendiera nunca las consecuencias de sus actos”. Adolescente que sufrió acoso en A Coruña.

No hay datos claros sobre la incidencia del acoso escolar, y los resultados varían según las diferentes investigaciones. Según el Estudio Conducta sobre Salud de los Jóvenes en Edad Escolar (HBSC, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud, a pesar de que el índice de victimización en España es inferior que en la mayoría de los países europeos, el 7,5% de los niños y el 4,3% de las niñas fueron víctimas de acoso escolar en España en 2014, último año del que se dispone de datos.

Estos datos contradicen las cifras oficiales, que hablan de tasas mucho más bajas. En 2017-18 la inspección educativa de Extremadura documentó 188 casos, la de Madrid 83 y la de Aragón 63, es decir, un 0.27, un 0.3 y un 0.1% del alumnado en edad escolar respectivamente.

El ciberacoso ha aumentado en los últimos años. Más de una quinta parte (el 24,7%) de las víctimas identificadas por la Fundación Anar en 2017 había sufrido ciberacoso, el 86,9% de ellas fuera del centro escolar, además de en él.

“Antes, cuando tú llegabas a tu casa estabas ya protegido. Ahora resulta que tú llegas a tu casa y te pueden seguir mandando mensajes por Whatsapp en tono desagradable o directamente amenazante”. Profesor que ha trabajado en casos de acoso en un Instituto de Madrid.

Medidas insuficientes o que no se han puesto en práctica


El Plan Estratégico vigente para combatir el acoso escolar no se ha implementado en su integridad. El Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar, que solamente existe de nombre, debería reunir información para realizar análisis, diagnósticos e intervenciones que puedan ser útiles para combatir el acoso escolar.

La mayoría de los casos de acoso escolar identificados de forma preliminar por el servicio de atención telefónica del Ministerio de Educación (900 018 018) en 2017 no han sido denunciados a la inspección educativa. Las formas no físicas de acoso, como los insultos, el hostigamiento y la exclusión social, incluido en las redes sociales, suelen pasar desapercibidas y no se documentan en los cauces oficiales.

Durante su primer año de funcionamiento, el servicio recibió 25.366 llamadas, de las que 7.508 fueron identificadas como posibles casos de acoso escolar. Sin embargo, sólo se informó a la inspección educativa de 278 de ellas (el 3,7% del total), y ello a pesar de que el protocolo del servicio telefónico dice claramente que se debe informar a la inspección de todos los casos.

A finales de abril de 2019, el Ministerio de Educación informó de que en su segundo año de funcionamiento (entre noviembre de 2017 y octubre de 2018), el teléfono había recibido 12.799 llamadas, de las que 5.557 fueron identificadas como posibles casos de acoso. El Gobierno atribuye este notable descenso con respecto al año anterior a la puesta en marcha de servicios equivalentes por varias comunidades autónomas.

Amnistía Internacional propone que exista un sistema de denuncias que los y las adolescentes utilicen de verdad. El teléfono actual no es suficiente y son necesarios otros mecanismos que sean utilizados habitualmente por estudiantes y que sirvan para atajar esta problemática con rapidez y eficacia.

Las familias y el profesorado son parte imprescindible de la solución. La formación permanente para el profesorado a veces es insatisfactoria.

Aunque se ofrecen cursos sobre acoso escolar, estos cursos no son obligatorios y los docentes no siempre los encuentran útiles para identificar posibles casos de acoso en el aula.

La organización recomienda al Ministerio de Educación que revise e implemente el Plan Estratégico de Convivencia Escolar en su integridad, lo que incluye convocar al Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar; que informe a la inspección educativa de las comunidades autónomas de todos los posibles casos identificados por el servicio de atención telefónica, y que se asegure de que el alumnado del grado de Educación Primaria y del máster de Educación Secundaria de todas las universidades adquiere una base sólida sobre prevención del acoso escolar.


 
 





 
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