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OPINIÓN
 
LatinPress®. 9 / 5 / 2020. España. Enrique Monterroso Madueño

¿Pacto Imposible? 

   

Mantengo la apuesta de  que el apoyo de Ciudadanos en el Parlamento para sacar adelante la prórroga del Estado de Alarma va más allá de un simple gesto de cordura.

De momento unos y otros desmienten que tenga más recorrido dicho gesto, pero la aritmética política que ha sustituido en buena medida a la ideología en la conquista del poder apunta a que un puñado de diputados  pueden pesar mucho más de lo que parece. Habrá que esperar para confirmar esta especulación mía.

Pues bien , una vez iniciada la orgía de la desescalada como la llamó la Merkel   con la fase 0 del desconfinamiento, y alcanzado un acuerdo in extremis en el Parlamento  para poder  continuar dificultando los contagios del virus, acuerdo de lo más lógico y sensato del mundo por mucho que la oposición se niegue a verlo así, toca ahora que  se aplaque un poco el ruido y podamos  volver a los grandes temas de la agenda en nuestro país como son  los  Pactos por la Reconstrucción  expresión que, por cierto, da por hecho la destrucción previa de nuestra economía. 

Tanto el CIS como Metroscopia nos decían hace 8-10 días que nada menos que el 92% de la gente encuestada considera conveniente un pacto general para encarar ese reto de la reconstrucción, pero añadían un dato fundamental y poco difundido y es que  el 79% de la población lo ve improbable.

Es decir, en la sociedad se produce una disociación entre lo deseable, el consenso político, y lo probable  que es que  el conflicto de intereses y objetivos de las partes lo harán imposible.

No hace falta ser un vidente  para adivinar  las dificultades para implementar hoy en España ese  Pacto político global  para la reconstrucción del país.

El clima de inestabilidad que las fuerzas políticas de derechas se empeñan en crear hará que los dos proyectos políticos  básicos de país, vigentes esta década, volverán a confrontar.

La primera muestra de ese choque ya la hemos visto a propósito de fijar la presidencia de la Comisión parlamentaria. 

Por ejemplo: ¿hay que priorizar lo público, la protección social y el Estado de bienestar, principalmente, el sistema sanitario o la atención a la dependencia, con lo que es necesaria una reforma fiscal progresiva, o hay que mantener el continuismo económico y presupuestario e incluso prever más privatizaciones y segmentaciones, nuevos recortes sociales y laborales ante la previsible recesión económica y el incremento del déficit público y la deuda pública?

Por ejemplo: ¿hay que renunciar a la agenda social y los cambios laborales y socioeconómicos de progreso frente a las grandes desigualdades sociales (incluidas las medioambientales, territoriales y las de género), o dejar que persista la grave precariedad laboral y de empleo, la fragilidad del sistema público de pensiones y dependencia, la gran fractura social de la desigualdad y la pobreza, la insuficiencia de la financiación autonómica y el gasto público social…?

El fondo de la cuestión es: cómo se van a definir y comportar los bloques  conservador y progresista en torno a la gran cuestión de evitar que los costos de la presente crisis la vuelvan a pagar los de siempre.

Las opciones básicas vuelven a ser dos: o políticas progresistas o políticas neoliberales. Y eso estará presente  en el llamado Pacto por la Reconstrucción desde el primer día
.


Las derechas tienen sus objetivos estratégicos: ajuste económico-laboral duro, hegemonía política y visceralidad ante  las políticas de izquierdas. O sea, impedir una salida  de progreso, democrática e igualitaria a los graves problemas económico-sociales y democrático-institucionales (incluidos el territorial, medioambiental y de género) que hay en España a los que hay que sumar todos los derivados de la pandemia.

Su única opción, a la que se aferran,  consiste en   cambiar a este Gobierno de coalición progresista, desalojando a Unidas Podemos. Como su planteamiento  es imposible de aceptar por el Partido socialista (y sus aliados), se pasarán al boicot como están haciendo ahora.


Hasta ahí la cosa está clara pero, teniendo en cuenta que  todavía siguen  prorrogados los presupuestos del gobierno del PP de 2018, con las limitaciones que eso lleva consigo, y que la aprobación de los de 2021 será un parto muy difícil aunque sabemos que serán presupuestos para administrar la escasez o la miseria directamente, el actual Gobierno ha de encarar el futuro escaso de fuerzas y con las contradicciones de tener que buscar sus alianzas en la periferia española gestionada por los nacionalismos. Y hacerlo sin abandonar los principios y el programa que lo llevó al poder, aunque tenga que modularlo obviamente.


El panorama económico es  tan, tan  complicado que  la gran cuestión para los meses venideros  será dilucidar si las enormes presiones mediáticas y económicas de envergadura de este país llamado España  se confabularán para buscar y conseguir un camino intermedio que haga  susceptible el apoyo de la derecha, obligando de esa forma   al abandono de las reformas progresistas  previstas por la coalición que sustenta al Gobierno actual.


Y también, y sobre todo, habrá que estar atento a ver si esa alianza de fuerzas  mediáticas y económicas  promoverán por todos los medios a su alcance, que son todos, un reequilibrio político centrista en la gobernanza del actual Ejecutivo de coalición (aquí retomo el apoyo indiciario de Cs)  aunque eso suponga arruinar una salida de progreso a la crisis.

Retomo los datos del CIS y Metroscopia que citaba antes: Los que  dicen los encuestados, que la inmensa mayoría de españoles,   ven   necesaria   la colaboración institucional para solucionar los grandes problemas pero que va a ser muy difícil. O sea, lo de siempre.

Hay un grafitti por ahí que dice: “En tiempos de crisis, las personas normales buscan soluciones mientras que las inútiles buscan culpables”.


Definitivamente todo es empeorable. 


Colaboración especial para LatinPress®. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress

   
 

 


 
     
 
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